20 abril, 2006
Ahora Socialismo
Hoy en día la antigua burguesía ha evolucionado y ha alcanzado los estamentos altos del proletariado, así se han mezclado y han conseguido adormecer a la clase obrera. Si ayer el enemigo a neutralizar estaba claramente definido, hoy bajo el nombre de “clase media” se difumina. Al hablar de ella nos referimos a un amplio espectro de la sociedad, que si bien en muchos casos esta formada por verdaderos proletarios, estos no tienen la conciencia de su verdadera condición y asumen como suyos los valores burgueses.
Los aburguesados viven en unas condiciones de vida propias de la clase trabajadora, pero el sistema capitalista apoyado en la cultura del consumismo desmesurado, se ha encargado de inculcarles falsas aspiraciones a las que deben aspirar. Las víctimas del actual sistema son sin duda los jóvenes, que educados en los valores capitalistas, se sienten frustrados y fracasados al darse cuenta de que con treinta años todavía deben vivir dependiendo económicamente de sus padres, inseguros por la precariedad de sus empleos y la escasa duración de sus contratos. Pero en este momento es cuando el capitalismo comienza a echar sus garras sobre ellos, ofreciéndoles la panacea: unos préstamos hipotecarios muy por encima de sus posibilidades, pero que bajo la consigna de más consumismo más felicidad, consigue engullirlos. Precisamente a partir de ese momento es cuando el individuo se adormece y deja de un lado sus aspiraciones proletarias, pasando a formar parte de la mal llamada “clase media”.
Ahora el reto consiste romper los lazos que transforman a los proletarios en aburguesados. Trabajo arduo y difícil sin duda, pero debemos ser conscientes de que al igual que el capitalismo consigue adormecerles, el socialismo verdadero puede transformar esa situación en un revulsivo en contra del capitalismo, es decir, debemos sacar a la luz los efectos negativos del sistema capitalista-consumista y aprovecharlos en aras a alcanzar la sociedad socialista. Deben darse cuenta de que no pertenecen a un estamento superior al proletariado por el hecho de tener propiedades o salarios dignos, si para ello tiene que sacrificar sus vidas, su futuro y su libertad.
Otro aspecto a tener en cuenta son las clases dominantes y gobernantes, que si ayer fueron nobles y cortesanos, hoy son los grandes empresarios, que controlan tanto la economía, como la administración pública, el poder político, monárquico y religioso.
Si logramos recuperar para el proletariado a buena parte de los aburguesados, habremos dado un paso importante hacia la sociedad socialista, y sobretodo si conseguimos romper la opinión de desprecio que tienen los nuevos aburguesados hacia el proletariado del que reniegan y al que consideran el cajón desastre al que nunca pertenecieron, por más que su realidad estuvo siempre ligada al mismo.
Con un proletariado fuerte, unido y concienciado, podremos acabar con la clase dominante, sus privilegios y su modo de vida. Transformaremos la sociedad convirtiendo a los trabajadores en los beneficiarios únicos de su trabajo, desaparecerán las monarquías-empresariales y los privilegios de unas personas y religiones sobre otras.
¡Despertad trabajadores!, ¡El futuro es vuestro!, ¡De la mano del socialismo vendrán tiempos mejores y prósperos para vosotros!. ¡No renunciéis a vuestra condición de proletarios!, ¡Llevad con orgullo los principios Socialitas!
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